¿Por qué los bancos de Latinoamérica ya no pueden ignorar las criptomonedas?
Bancos en Latinoamérica integran stablecoins y abandonan la mensajería tradicional para abaratar y acelerar el envío de remesas.

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La devaluación y las remesas masivas empujan a millones de usuarios fuera de la banca tradicional.
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El avance del «cripto cotidiano» presiona a las entidades financieras a actualizar sus sistemas.
Durante décadas, los canales para enviar dinero a través de las fronteras de América Latina han funcionado bajo el mismo guion: procesos que tardan días y comisiones corporativas que muerden los bolsillos. Sin embargo, este escenario de fricción financiera está cambiando a medida que los bancos convencionales descubren que ya no pueden ignorar el ecosistema de los activos digitales si quieren retener a sus clientes.
Presionadas por una migración silenciosa de usuarios hacia el entorno de los activos digitales, varias de las principales instituciones financieras de la región comenzaron a integrar stablecoins a sus sistemas operativos, transformando estos activos en infraestructura base para el dinero del día a día.
A diferencia de ciclos tecnológicos anteriores, este cambio no se está planificando desde los despachos macroeconómicos, sino que es impulsado desde abajo hacia arriba por las necesidades de la población.
Según explica la firma de infraestructura digital BitGo, en un informe compartido con CriptoNoticias, el verdadero motor de este movimiento es el «cripto cotidiano», es decir, el uso de activos para resolver problemas del mundo real.
El ejemplo más crítico es la cobertura contra la devaluación: según informes sectoriales, Argentina alcanzó una tasa de adopción de casi el 20% en 2025, con unos 8,6 millones de residentes utilizando estos instrumentos como refugio ante una inflación de tres dígitos.
El otro gran catalizador es el mercado de remesas, un flujo que superó los 160.000 millones de dólares en 2024 y rozó los 174.000 millones en 2025. Para evitar las tarifas tradicionales, que según el Banco Mundial suelen superar el 5% o 6% en la región, una parte creciente de estos fondos se desplaza hacia las alternativas digitales.
Una silenciosa actualización de la banca latinoamericana con stablecoins
Es esta pérdida potencial de mercado lo que ha llevado a entidades de la escala del Banco Santander Brasil, Banco de Crédito del Perú (BCP), BCP de Bolivia, Towerbank en Panamá, la Caja de Valores en Argentina y la plaza bursátil B3 a integrar activos digitales en sus balances.
El fenómeno se repite en México, donde la firma Anchorage Digital selló una alianza con el Grupo Salinas, controlado por Ricardo Salinas Pliego, diseñada para que Banco Azteca y otras empresas del conglomerado procesen pagos transfronterizos mediante stablecoins.
Para canalizar este flujo millonario, las entidades financieras han tenido que actualizar su propia ingeniería informática, migrando de las redes de mensajería analógicas hacia un modelo de liquidación inmediata.
En el sistema convencional, coordinado por redes como SWIFT, un banco se limita a enviar un mensaje electrónico para avisar a otro que el dinero debe moverse, un trámite que suele tomar 48 horas.
En contraste, la integración de las stablecoins mediante interfaces de programación (API) permite que el intercambio ocurra directamente sobre el activo digital. Esto abre la puerta a los «pagos atómicos», un avance técnico que logra que el envío y la recepción final del dinero se ejecuten de forma simultánea, eliminando intermediarios y tiempos de espera.
Esta velocidad operativa está reconfigurando la percepción del riesgo en las salas de juntas de los centros financieros regionales, donde los criptoactivos han pasado de ser vistos como una amenaza a consolidarse como un aliado estratégico.
Fuente: www.criptonoticias.com